viernes, 16 de mayo de 2008

El Joven Rico

El joven es una persona extraordinaria, dinámica, con muchas fuerzas para salir adelante, para conquistar sus objetivos, según la voluntad de Dios; con muchas ganas de amar, con gran sensibilidad para sentir con fuerza los valores y las virtudes.

La Biblia es una libro abierto, para todas las generaciones, muchos hombres y mujeres jóvenes cambiaron su vida por ella, porque en gran momentos de necesidad, y desesperanza, encontraron en ella el sentido que da a la vida misma. Jesús habla a los jóvenes, y es más, sus dicípulos a quienes elegió él mismo fueron jóvenes; Juan, el discípulo amado, era el menor de todos ellos, Jesús ama a los jóvenes que gran alegría es esa que Jesús prescindía de los jóvenes; que sería de la iglesia si no hubieran jóvenes. El apóstol Juan tenía aproximadamente 20 años cuando conoció a Jesús, según lo que relatan los evangelios se deduce que Juan era un joven inocente y de corazón puro: “Y Juan inclinando su cabeza en el pecho de Jesús dijo: Maestro ¿Quién te traicionará?” de hecho es una escena muy tierna y emocionante. Juan el discípulo escribe también: “Esto les escribo Jóvenes: vosotros habeis vencido al maligno... Les escribo jóvenes, porque sois fuertes, la palabra de Dios permanece en vosotros y ya habeis vencido al maligno” 1 Juan 2, 12-14, este es un pasaje que Juan escribe a las primeras comunidades cristianas dirigiéndose a los padres y a los hijos. Juan tenía tendencias contemplativas, eso fue la causa por la cual tuvo conocimiento de la divinidad de Jesús.

Esas son las ventajas que tiene un joven al haber conocido al maestro “Way”, a ese tan querido y tan amado por todos, el joven que siente de verdad el poder de Dios en su vida, y ve sus milagros y su misericordia. Conocer a Jesus es realmente Way porque da el sentido a tu vida, da más sentido a tu vida de lo que ya tienes. Hay otro pasaje en la biblia que habla del “joven rico” es muy conocido:

"Cuando Jesús se ponía en camino, alguien corrió, se arrodilló delante de El y le dijo: - "Maestro bueno: ¿qué debo hacer para ganar la vida eterna?". Jesús respondió - "¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino solo Dios. Ya conoces los mandamientos: no mates, no cometas adulterio, no robes, no digas cosas falsas de tu hermano, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre". El le contestó: - "Maestro, todo esto lo he cumplido desde mi juventud". Jesús fijando su mirada en él, lo amó, y le dijo: "Una sola cosa te falta: Anda, vende cuanto tienes, dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; ven después y sígueme". Pero al oír estas palabras se fue triste; tenía muchos bienes". (San Marcos 10: 17 - 22).

Este joven que va al encuentro con Jesús, según lo que relata el evagelio, la actitud es entusiasta “Maestro bueno...” pues Jesús way derrama tanta dulzura y misericordia a su alrededor, que el joven si sintió atraído por él, seguramente creyó en él, creía en las palabras del maestro, anhelaba la vida eterna, era un joven con ilusión. Según lo que relata el evangelio, este joven “era fiel” porque cumplía con todos los mandamientos: "Maestro, todo esto lo he cumplido desde mi juventud". Este joven tenía gran fervor por el maestro hasta el punto de arrodillarse ante Jesús...

La parte maravillosa fue cuando Jesús fijó su mirada y lo amó, simplemente lo amó. Esa mirada de amor fue una llamada que Jesús hizo en aquel joven entusiasta, fue una llamada de amor, llamada abierta a la plenitud celestial, que gracia y bendición. Sin embargo una sola cosa le falta al joven ilusionado... “Anda, vende cuanto tienes, dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; ven después y sígueme”

Esa es la realidad del los que siguen al maestro, pues, el joven tenía que dejarlo “TODO” para ganarlo “TODO” que gran locura ¿no? . Jesús invita al joven a la pobreza espiritual que retiene los bienes materiales; y es un llamado muy exigente, que invita a la perfección espiritual a una “libertad más plena” del espíritu, Jesús le dice: “vende cuanto tienes” si el joven quiere ser un “perfecto cristiano” entonces debe vender todos sus bienes, dárselo a los pobres y a cambio, recibirá el tesoro celestial. Lo que no supo ver el joven es que el acto de ser generoso con los pobres es un acto de misericordia, y en eso apunta el mandamiento: “Amarás a tu prójimo como a tí mismo. Es cierto la exigencia es tal, es cruda es real, también es dulce y atractiva, que de pronto viene la tortura de la duda y la incertidumbre; y en eso hay que saber confiar en aquél en el cual estamos ilusionados; porque la duda es como si fuera el mar, la tempestad, y nos hace hundir y perder la “vocación”.

El joven en este momento se le cae el castillo de la ilusión y se ve atrapado en la duda tormentosa, ese es el momento de tomar una decisión clara, y contundente, a decir “si” o un “no”, pues Jesús le muestra la realidad de la exigencia estricta, desmoronando la “ilusión” que tenía el joven, pues el tenía que pensar muy bien este camino hermoso de la pobreza y el desapego a lo material que conduce a la felicidad. Jesús le muestra la “otra cara” no quiere tomar en cuenta el entusiasmo del joven, a contrario, Jesús com mendigo le pide: “vendelo todo, dáselo a los pobres y sígueme...”.

El joven se va triste, es la consecuencia natural de no volverse a Dios, pues el joven a dicho “no” perdió la gran oportunidad que el maestro le proponía, de seguirle, de ser feliz, para el joven le fue difícil pensar en abandonar sus bienes pues, esos bienes le daba seguridad, y seguramente “comoididad”...

Bueno pues este joven se la perdió no le hizo ni puñetero caso al buen maestro espero que tú joven que estas leyendo este mensaje, te decidas síguele que te llama y te ama... Misericordia y Paz.

La Divina Misericordia

La Divina Misericordia
"Solo quiero hacer tu voluntad, quiero agradarte, tu lo sabes todo, tu sabes que te amo"

El joven

El joven
Te doy la paz